LA CULTURA ORGANIZACIONAL EN LAS EMPRESAS DEL SIGLO XXI

En pleno siglo XXI y ante tanta globalización y competencia, toma vital importancia la cultura organizacional.

La cultura organizacional es todo lo que implica la rutina de una empresa y funciona como directriz para guiar el comportamiento y la mentalidad de sus miembros. Es decir: sus prácticas, hábitos, comportamientos, símbolos, valores, principios, creencias, políticas, sistemas, entre otras cuestiones.

De este modo, la esencia de la cultura de una empresa se expresa por la forma en que esta hace sus negocios, la manera en que trata a sus clientes y empleados, el grado de autonomía o libertad que existe en sus unidades u oficinas y el grado de lealtad expresado por sus empleados con la empresa.

La cultura organizacional representa las percepciones de los dirigentes y funcionarios de la organización y refleja la mentalidad que predomina en la organización. Por esta razón, condiciona la administración de las personas.

Para poder adoptar la cultura organizacional una empresa debe:

1- Definir sus objetivos, valores y principios

La empresa debe tener sus objetivos claros, definidos, formalmente establecidos y orientados a medio y largo plazo. De este modo, todos los empleados deben tener acceso a sus objetivos, haber definido los valores y principios, siendo recordados periódicamente (ejemplo: reunión mensual).

2- Organización y comunicación

La estructura de la organización permite la comunicación interna entre los diversos niveles de forma simple y abierta. Teniendo también la colaboración y asociación como medio existente como ayuda mutua, siendo tanto internamente (empleados) y externamente (clientes y proveedores).

La comunicación debe ser flexible, La política de “puertas abiertas” debe ser incentivada por todos los colaboradores hasta que sea común en la organización.

3- La apertura a nuevas ideas

Se refiere al grado en que la empresa es dinámica, está atenta a los cambios, tiene sentido de oportunidad, establece objetivos arrojados,  y crea un ambiente motivador.

En ese ambiente la empresa valoriza y alienta las nuevas ideas de sus colaboradores. Se pueden hacer incentivos financieros como premios por ahorro en el cambio de algún proceso, crear un buzón de sugerencias, PREMIO A LA MEJOR IDEA DEL MES, tener reuniones periódicas entre los colaboradores en la búsqueda de mejoras, crear un grupo de mejora, etc.

Aunque esto depende de la manera en que emplee la comunicación, la empresa debe ser abierta a punto de que el empleado tenga la osadía de exponer y crear nuevos métodos y procedimientos. Es un trabajo que puede traer resultados en el corto, medio, o largo plazo.

4- Rendimiento laboral

El trabajo es estimulante para los empleados y ofrece desafíos laborales y profesionales, posibilidad de crecimiento y valoración personal. La propia práctica de ideas hace que el profesional se sienta más valorizando, se puede también hacer rotaciones, donde el empleado deja de ser un especialista en una función y empieza a tener conocimiento de otras actividades, ayudando en el entendimiento de todo del proceso y su objetivo final. 

 

5- Aprendizaje

La empresa debe estimular y proporcionar oportunidades de desarrollo profesional para los empleados. Esto se puede realizar con cursos, sesiones de coaching, ayuda financiera en los estudios.

6- Políticas de reclutamiento, selección, promoción de empleados

Los tipos de personas que se contratan y los que tienen éxito son aquellos que aceptan y se comportan de acuerdo con los valores de la organización.

El reclutamiento y la selección del personal se debe realizar por profesionales, donde se buscan profesionales que encajan con el perfil de la vacante y los objetivos de la organización. 

Y claro, con una buena cultura organizacional establecida, los beneficios más comunes son:

  • Compromiso: Las personas que se identifican con una misión y visión tienden a ser más participativas que otras que permanecen en la organización motivadas sólo por beneficios materiales.
  • Colaboradores más satisfechos: Si usted trabaja en un ambiente con los mismos valores que sus valores personales, lo hará mucho más feliz y satisfecho, lo que favorece un clima organizacional sano.
  • Colaboradores más productivo: Empleados más comprometidos y felices acaban produciendo más. Y una buena cultura y un clima organizacional sano terminará resultando en un aumento del ROI (retorno sobre la inversión) de una empresa.
  • Sentido de pertenencia: Alinear los valores culturales con las habilidades técnicas de las personas hace que el índice de colaboradores que se desconecten de la empresa sea menor. Esto es porque la cultura lo hace alinear correctamente desde el proceso de reclutamiento y selección hasta el de evaluación individual de los empleados.

Hugo Zamora

Coach/Consultor

hzamora@iaed-ac.com.mx



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